Metrópolis Enero 23, 2007
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Se trata de articular los espacios de vida, las cuencas de vida. En el pasado esta articulación se relacionaba con el entorno natural inmediato. Hoy el tipo de ciudad es distinto y no coincide con el término municipal. El fenómeno de la metropolización o invasión de municipios cercanos ha llegado a Zaragoza más tarde que a otras ciudades de nuestro país, debido a lo extenso de su término municipal.
Hoy ya muchos municipios tienen más puestos de trabajo que personas residiendo en ellos: muchos zaragozanos trabajan –o residen- fuera de la capital. La ciudad real no se puede administrar adecuadamente sólo desde el ayuntamiento. Lo importante no es ponerle límites al proceso sino entenderlo bien. La Zaragoza actual es una ciudad con más distancias.
En los años setenta, dos de cada tres desplazamientos eran peatonales. Hoy la mayoría se produce en automóvil. No se puede aguantar esto. Si seguimos haciendo cinturones de ronda que se convierten automáticamente en vías urbanas no se soluciona el problema. Transporte y desarrollo urbanístico han de ir de la mano. El actual entorno real de Zaragoza serían Calatayud, Huesca, Tudela, Caspe. Mientras el transporte y los usos del suelo vayan de la mano, se estará haciendo bien.
La ciudad dispersa es cara, ineficaz y medioambientalmente negativa. Ese tipo de crecimiento hace que no puedan darse los deseables corredores naturales planificados. Lo idóneo es que se genere el menor número de desplazamientos. Hay que articular ligazones mediante redes de transporte: aprovechar el actual tren y hacer redes de más capacidad. No dejar el transporte en manos de los autobuses: eso será un fracaso.
El Plan Estratégico de Zaragoza tiene que regir también su espacio de influencia: dotar de equipamientos para los zaragozanos y los de alrededor. Si no ocurre así, seremos absorbidos por los de alrededor. Zaragoza tiene que difundir los beneficios de su centralidad: hay que organizar la ciudad real, manteniendo nuestros ríos y nuestras estepas, manteniendo la esencia de la ciudad como hicieron nuestros antepasados para dejar una huella de calidad.
1992 y 2008
Le toca el turno a Carmelo Bosque, Gerente de urbanismo del ayuntamiento de Zaragoza, que realiza su intervención apoyado en imágenes proyectadas: planos, recreaciones en tres dimensiones y fotografías de los distintos proyectos a los que va haciendo referencia. Comienza explicando que la fecha cercana de 2008 supone un futuro inmediato de gran valor, que recuerda lo que significó 1992 en otros territorios.
Ese año, dice, se rompió la sensibilidad de 1979, que consistió en realizar desde los ayuntamientos democráticos recién constituidos, a lo largo de los años ochenta, operaciones poco pretenciosas pero de calado social. Aquel urbanismo era consensuado entre todos los agentes sociales implicados. Zonas verdes, centros cívicos…
Se empezó a afrontar el problema de los cascos históricos y se trató de preservar el entorno natural. En 1992, la “ciudad de los grandes eventos” sustituyó todas esas sensibilidades por objetivos más orientados al súper proyecto con firma de autor. No se trataba de dar “una respuesta real a los problemas reales”. F
ueron los casos de la Barcelona Olímpica, la Sevilla Universal, el Bilbao Ría 2000, la Valencia de la Ciudad de las Artes y las Ciencias. Lo grandilocuente olvidó lo real, el área de convivencia, fruto de la Historia, la ciudad para los ciudadanos, y no para el turismo temático. Debemos intentar no cometer esos errores. Y, siempre según Bosque, el ayuntamiento de Zaragoza se orienta en el sentido adecuado. Y pasa a desgranar algunos de los proyectos previstos.
El meandro de Ranillas
Fue adquirido por permuta por el ayuntamiento: 1.200.000 metros cuadrados de suelo para construir un Parque Metropolitano del Agua, del que la Expo 2008 es el 25 por ciento de la superficie total. Fruto de la Exposición habrá un nuevo palacio, pabellones, torre del agua… una nueva imagen arquitectónica. Pero lo sustancial será un parque de un millón de metros cuadrados con un contenido vinculado al agua.
El río Ebro será el eje que unirá el norte y el sur de la ciudad.
La zona del Portillo, terrenos de la antigua estación de trenes, es el primer ejemplo de la recuperación de suelos ferroviarios para la ciudad. Constituye una bisagra entre los barrios de las Delicias, el Centro y el Casco Histórico. Allí habrá zona verde, usos terciarios y viviendas.
El entorno de la estación intermodal Delicias “coserá” los barrios de la Almozara y las Delicias, con nuevas áreas verdes y de equipamientos. Aquí, Bosque apunta la idea de que no hay que extender la ciudad sin rehabilitar.
El Corredor Oliver-Valdefierro, que unirá el Meandro de Ranillas en el Ebro, con el Canal Imperial. Es decir, los barrios de Oliver, Valdefierro y Casablanca. Será un gran bulevar, preferentemente peatonal.
El Parque Agrícola. Integrará los dos márgenes del Canal Imperial, a lo largo de 190 kilómetros cuadrados, con las siguientes actuaciones previstas: recrear un espacio de ocio, implantar viveros y crear un aula de la naturaleza.
La plaza Eduardo Ibarra, hoy 25.000 metros cuadrados de suelo dedicados a aparcamiento en superficie, será recuperada como espacio cívico. Un nuevo salón ciudadano, de las mismas dimensiones que la plaza del Pilar. En el subsuelo, aparcamiento para 1.200 coches. A su lado existe el proyecto de construir un nuevo campo de fútbol en el emplazamiento del actual. Pese a que la cuestión del lugar donde se construya ha sido objeto de polémica, todos están de acuerdo en que el actual campo es obsoleto por su antigüedad de cincuenta años.
El Seminario, que en 2007 será un edificio administrativo del ayuntamiento, tras su remodelación, que está en marcha.
La antigua Azucarera del Arrabal. Se está rehabilitando para emplazar allí un espacio alternativo joven, que incluirá una biblioteca tecnológica, Cubit, apoyada por la Fundación Bertelsmann.
Valdespartera. Otro nuevo barrio al sur de la ciudad, previsto en el PGOU del 2001. Se trata de un antiguo suelo del Ministerio de Defensa, donde se construyen 10.000 nuevas viviendas, de las que 300 serán libres. El 60 por ciento, de propiedad municipal. La ordenación de Valdespartera, según Bosque, se hizo de modo sostenible.
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